El ejecutivo que no usa IA para decidir ya lleva ventaja perdida
Tomar decisiones siempre fue el trabajo más exigente de un líder. Hoy ese trabajo cambió. Según la encuesta Global Human Capital Trends 2026 de Deloitte, el 60% de los ejecutivos ya usa regularmente la IA para respaldar…
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Diana Dorado
Redacción
24 de junio de 2026
Tomar decisiones siempre fue el trabajo más exigente de un líder. Hoy ese trabajo cambió. Según la encuesta Global Human Capital Trends 2026 de Deloitte, el 60% de los ejecutivos ya usa regularmente la IA para respaldar sus decisiones. Y Gartner proyecta que para 2027, la mitad de las decisiones empresariales serán aumentadas o automatizadas por agentes de IA. No es una tendencia marginal — es un cambio estructural en la forma en que los líderes ejercen su rol. El ejecutivo que hoy decide sin datos bien procesados no está siendo más humano. Está siendo más lento.
El reporte 2026 View from the C-Suite de LHH, basado en ejecutivos de todo el mundo, revela que casi la mitad de los líderes — el 49% — cita la IA y las tecnologías emergentes como su principal brecha de desarrollo profesional. Dicho de otra forma: los propios directivos saben que les falta. El problema no es la conciencia — es que pocos están haciendo algo concreto al respecto.
Cuando la velocidad de
decisión se convierte en ventaja competitiva
Según el IBM Institute for
Business Value, el 74% de los ejecutivos espera que la IA redefina los roles de
liderazgo a nivel empresarial para 2030. Pero las organizaciones que están ganando
no están esperando hasta 2030. Están rediseñando hoy cómo se toman las decisiones:
qué analiza una persona, qué procesa la IA y dónde se cruzan ambos para
producir una recomendación más rápida y más informada. Un gerente que antes
necesitaba tres días para consolidar información y presentar un análisis hoy
puede tenerlo en horas — si sabe cómo trabajar con las herramientas
disponibles.
Según BCG, el 75% de los CEOs son hoy el principal tomador de decisiones sobre la estrategia de IA en sus organizaciones, y las empresas esperan duplicar su inversión en IA en 2026. Eso significa que la IA dejó de ser un tema del área de tecnología — es un tema de agenda ejecutiva. Las organizaciones que lo entienden así están avanzando. Las que lo siguen delegando hacia abajo están perdiendo tiempo que el mercado no les va a devolver.
Lo que la IA no puede
reemplazar — y por qué eso importa
La buena noticia para los
líderes es que la IA no toma decisiones — las informa. El criterio, la empatía,
el contexto organizacional y la responsabilidad siguen siendo humanos. Lo que cambia
es la calidad y la velocidad de la información con la que un ejecutivo llega a
su decisión. Un líder bien apoyado por IA no decide más rápido por impulso —
decide más rápido porque tiene mejores datos, mejor análisis y menos ruido en
el proceso.
Forrester predice que el 60% de las empresas del Fortune 100 nombrarán responsables de gobernanza de IA en 2026. Las organizaciones más sofisticadas ya no preguntan si van a usar IA — preguntan cómo van a gobernarla. Ese es el nivel de madurez al que están llegando los líderes que van adelante. Para los demás, el punto de partida sigue siendo el mismo: entender bien la herramienta, saber dónde aplicarla y empezar con un proceso concreto donde el impacto sea visible y medible.