Pagos instantáneos vs. sistemas obsoletos: el dilema de la banca colombiana
Pagos instantáneos vs. sistemas obsoletos: el dilema de la banca colombiana
Compartir:


Diana Dorado
Redacción
20 de agosto de 2026
El costo de mantener plataformas heredadas
La acelerada digitalización del sector financiero colombiano enfrenta una barrera crítica: la obsolescencia de su infraestructura base. Aunque el país avanza hacia la masificación de sistemas de transferencias inmediatas como Bre-B, gran parte de la banca tradicional sigue operando sobre plataformas diseñadas hace más de dos décadas.
Un estudio de Accenture revela que las entidades bancarias destinan hasta el 70 % de su presupuesto tecnológico únicamente a mantener sistemas antiguos, dejando apenas un 30 % para innovación.
Riesgos de la arquitectura tradicional
“Destinar la mayoría del presupuesto a ‘mantener la luz encendida’ no es solo un costo alto, es un riesgo directo para la continuidad del negocio”, explica Sandra Agudo, Gerente de Producto de Kuvasz Solutions.
La convivencia entre aplicaciones móviles modernas y cores bancarios rígidos genera:
-
Lentitud en procesos.
-
Fallos operativos.
-
Limitaciones para procesar millones de pagos en tiempo real.
La solución: arquitecturas modernas y desacopladas
La transición no implica reemplazar toda la tecnología de inmediato, sino evolucionar progresivamente hacia infraestructuras flexibles basadas en microservicios:
-
Capas de integración (APIs): procesan solicitudes sin saturar el sistema central.
-
Procesamiento flexible: soporta picos masivos de tráfico sin colapsar ni duplicar cobros.
-
Liberación de presupuesto: reduce costos de mantenimiento y permite invertir en experiencia de usuario.
Competencia y supervivencia comercial
El debate dejó de ser técnico para convertirse en una prioridad de eficiencia financiera. Mantener plataformas rígidas no solo frena la competencia, sino que encarece la operación bancaria a mediano plazo.
“Modernizar la arquitectura transaccional es la única vía para que ese 70 % del presupuesto deje de ser un costo perdido y se convierta en motor de crecimiento”, concluye Agudo.