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Libertad económica e informalidad laboral en Bogotá y Latinoamérica

Libertad económica e informalidad laboral en Bogotá y Latinoamérica

Diana Dorado 25 de septiembre de 2026

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Libertad económica e informalidad laboral en Bogotá y Latinoamérica
Diana Dorado

Diana Dorado

Redacción

25 de septiembre de 2026

Según datos del DANE para el trimestre abril-junio de 2026, Bogotá registra 1.428.000 trabajadores informales, lo que representa una tasa de informalidad del 33,3 % sobre un total de 4.283.000 ocupados. Paralelamente, la ciudad cuenta con 432.275 empresas activas, de las cuales el 92,8 % son microempresas.

Un conjunto de investigaciones lideradas por el Centro Internacional para la Empresa Privada (CIPE), la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB) y la Cámara de Comercio Internacional (ICC Colombia) revela que las excesivas cargas regulatorias, los trámites burocráticos y la falta de incentivos reales obstaculizan la formalización y frenan el desarrollo de libertades económicas en América Latina.

1. Indicadores clave y barreras regionales a la libertad económica

Investigaciones de think tanks en cinco países latinoamericanos exponen los principales cuellos de botella que incentivan la informalidad y frenan el crecimiento empresarial:

País / Institución

Diagnóstico / Hallazgo Clave

Impacto en la Libertad Económica

Colombia (CEMR / CIPE)

Solo el 1 % de los >23.400 vendedores informales caracterizados en Bogotá (2001-2024) recibió inclusión productiva real.

La regulación del espacio público no genera oportunidades efectivas de ingreso o formalización.

Argentina (CIPPEC)

Existencia de 150 tributos (82 de carácter municipal).

Carga fiscal desproporcionada que asfixia el crecimiento de los pequeños negocios.

Guatemala (CIEN)

Un trámite de licencia sanitaria llegó a demorar entre 5 y 8 meses en 2025.

Exceso de permisología que retrasa la apertura operativa de las empresas.

El Salvador (FUSADES)

Solo el 6,2 % de las empresas formales exportó bienes en 2022.

Apertura comercial desaprovechada por trabas operativas y falta de competitividad.

Bolivia (Fundación Milenio)

Círculo vicioso entre baja libertad económica, informalidad y baja productividad.

La formalidad se percibe como un costo alto sin beneficios de acceso a crédito o mercados.

2. Ejes estratégicos para reducir la informalidad y la sobrerregulación

Para que la formalización se convierta en una oportunidad real y no en una carga punitiva, los expertos reunidos en el foro "LATAM Sin Barreras" señalan cuatro pilares de reforma institucional:

  • Inclusión productiva efectiva: La política pública no debe limitarse a reubicar o controlar el espacio público, sino a integrar a los trabajadores informales a redes de valor, financiamiento y capacitación.

  • Regulación proporcional y predecible: Adaptar las exigencias tributarias y de licenciamiento según el tamaño y riesgo del negocio, evitando que las microempresas enfrenten las mismas cargas que las grandes corporaciones.

  • Simplificación y digitalización real de trámites: Eliminar la duplicidad de requisitos y reducir los tiempos de respuesta institucional en procesos como permisos sanitarios y registros de comercio.

  • Seguridad jurídica y acceso a mercados: Garantizar reglas de juego estables que incentiven la inversión privada, el acceso al crédito formal y la expansión hacia mercados internacionales.

“Cuando las personas pueden decidir cómo trabajar, producir, invertir y competir con el menor número de obstáculos innecesarios, se crean las condiciones para que un país pueda prosperar. La inclusión productiva no puede limitarse a sacar a los vendedores informales de las calles, sino generar oportunidades reales para aumentar sus ingresos”, explicaron representantes de CIPE y el CEMR.

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