Dos de cada tres aún enfrentan barreras digitales
Un estudio de la fintech Mattilda revela que dos de cada tres colegios privados en Colombia operan con plataformas tecnológicas desconectadas entre sí, lo que dificulta una gestión eficiente y limita el aprovechamiento de la inteligencia artificial en el sector educativo.
Aunque el 47,2% de los colegios privados aumentó su matrícula en 2026, la mayoría sigue enfrentando desafíos financieros y tecnológicos, un panorama que plantea retos urgentes para el nuevo gobierno.
Transformación digital fragmentada
El informe “Mattilda 2026: El cambio que viene” evidencia que la digitalización avanza, pero sin integración:
Múltiples plataformas generan duplicidad de tareas e información fragmentada.
Los directivos dedican más tiempo a resolver problemas operativos que a liderar procesos pedagógicos.
“La tecnología ya llegó a las instituciones, pero mientras las plataformas sigan desconectadas será difícil aprovechar todo el potencial de la inteligencia artificial”, afirma José David Tena Gascón, Chief Revenue Officer de Mattilda.
Matrícula en alza, finanzas en riesgo
El 43,5% de los colegios depende exclusivamente del pago de pensiones como fuente de ingresos.
Las instituciones con cartera superior al 10% prácticamente se duplicaron.
9 de cada 10 colegios enfrentan problemas de morosidad, reduciendo su capacidad de inversión en infraestructura y modernización tecnológica.
Retos para la política educativa
En el contexto del nuevo gobierno, los principales desafíos serán:
Fortalecer la sostenibilidad financiera.
Acelerar la integración tecnológica.
Optimizar la gestión administrativa para liberar tiempo hacia el liderazgo pedagógico.
“La inteligencia artificial no reemplaza una buena gestión. Para que genere valor, primero se necesitan instituciones financieramente sostenibles y con tecnologías integradas”, concluye Tena Gascón.
Integración y sostenibilidad como claves
La educación del futuro en Colombia no depende solo de adoptar nuevas herramientas digitales, sino de garantizar que las instituciones cuenten con estructuras financieras sólidas y plataformas integradas. Solo así podrán aprovechar el potencial de la inteligencia artificial y ofrecer una educación de calidad en un entorno competitivo y cambiante.