Impacto económico y social
El Consejo Colombiano de Seguridad (CCS) advirtió que el fortalecimiento del Fenómeno de El Niño podría costarle a Colombia más de $10,7 billones en productividad laboral entre julio de 2026 y febrero de 2027.
Las pérdidas equivalen al 0,57% del PIB nacional, lo que convierte al cambio climático en un desafío no solo ambiental, sino también económico y competitivo para el país.
Informalidad: el sector más vulnerable
El estudio, presentado durante el 59 Congreso de Seguridad, Salud y Ambiente, revela que:
Los trabajadores informales asumirían cerca del 84% de las pérdidas económicas (8,95 billones de pesos).
El sector formal absorbería costos cercanos a 1,74 billones de pesos, principalmente a través de reducción de horas trabajadas o pago de horas extras.
“Nos preocupa especialmente que cerca de nueve billones de pesos recaigan sobre trabajadores informales, quienes dependen de ingresos diarios y cuentan con menores mecanismos de protección frente a fenómenos extremos”, afirmó Adriana Solano Luque, presidenta del CCS.
Sectores más afectados
Las actividades económicas más vulnerables al impacto del Fenómeno de El Niño son:
Agricultura, ganadería y pesca: pérdidas de 1,93 billones.
Comercio y reparación de vehículos: 1,85 billones.
Construcción: 880 mil millones.
Transporte y almacenamiento: 927 mil millones.
Alojamiento y servicios de comida: 1,01 billones.
Trabajo decente frente al cambio climático
La OIT destacó que la adaptación climática debe estar ligada a la promoción del trabajo decente, garantizando:
Entornos laborales seguros y saludables.
Protección social frente a riesgos emergentes.
Estrategias de adaptación que protejan productividad y dignidad de los trabajadores.
El estrés térmico ya es considerado uno de los principales riesgos para el empleo: cuando la temperatura supera los 33 °C, los trabajadores pueden perder hasta el 50% de su capacidad laboral en actividades de intensidad moderada.
Un reto para la competitividad
El CCS advierte que las altas temperaturas incrementan riesgos de salud como deshidratación, enfermedades respiratorias y accidentes laborales, además de afectar cadenas de suministro y operaciones empresariales.
Por ello, recomienda que las organizaciones integren la adaptación climática en sus Sistemas de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo (SG-SST), incluyendo:
Ajuste de jornadas laborales y pausas de recuperación.
Hidratación permanente y dotación adecuada de protección personal.
Capacitación para reconocer signos de estrés térmico.
Planes de emergencia y continuidad del negocio frente a fenómenos extremos.