Un mecanismo estratégico en tiempos de incertidumbre
El factoring ya moviliza más de $48 billones en Colombia, equivalente al 3% del PIB nacional, y ha gestionado más de 1,7 millones de facturas a través de RADIAN. Este crecimiento lo consolida como una herramienta clave para garantizar liquidez y continuidad operativa en un entorno económico desafiante.
Un panorama económico presionado
El segundo semestre de 2026 comenzó con factores que elevan la presión sobre las empresas:
Inflación proyectada entre 5% y 6,3%.
Tasas de interés en 12%.
Volatilidad cambiaria con un dólar entre $3.300 y $3.800.
Fletes marítimos que se duplicaron, pasando de US$2.100 a más de US$4.500 por contenedor.
Según Suplos, las organizaciones que integran financiamiento de proveedores, digitalización y analítica tienen mayor capacidad para reducir riesgos y garantizar la continuidad de suministro.
Factoring como aliado de proveedores y compradores
“El factoring dejó de ser una herramienta pensada únicamente para resolver necesidades de liquidez. Hoy permite que los proveedores estratégicos mantengan acceso a capital de trabajo, reduciendo el riesgo de retrasos en producción y abastecimiento”, explica Oskar Sarquis, CEO de Suplos.
Beneficios para las empresas compradoras:
Facilitar acceso de proveedores a financiamiento.
Preservar liquidez y mejorar capacidad de negociación.
Reducir riesgo de quiebres de inventario.
Fortalecer relaciones comerciales de largo plazo.
Tecnología y trazabilidad como ventaja competitiva
La integración del factoring con la facturación electrónica y plataformas digitales ofrece mayor trazabilidad para gestionar riesgos y tomar decisiones con información en tiempo real.
En un país donde menos del 15% de las microempresas accede al crédito tradicional, el factoring se convierte en un mecanismo inclusivo. De hecho, 6 de cada 10 empresas colombianas proyectan implementar soluciones de automatización financiera hacia 2027, integrando compras, proveedores y financiamiento en un mismo ecosistema.
Adaptación como diferencial competitivo
Las empresas más competitivas ya no administran únicamente precios o tiempos de entrega; gestionan el riesgo de toda su red de proveedores y utilizan la tecnología para anticiparse a los cambios del mercado.
El factoring, junto con herramientas digitales, se consolida como un pilar estratégico para la resiliencia empresarial, garantizando liquidez, continuidad y capacidad de adaptación en un entorno económico cada vez más exigente.