Un salto hacia la transformación digital
La industria alimentaria en Latinoamérica está acelerando la adopción de tecnologías digitales para mejorar la eficiencia, reducir pérdidas y responder a mercados cada vez más exigentes.
Según la FAO, el 13,3% de los alimentos producidos a nivel mundial se pierde antes de su comercialización, reflejando fallas en procesos productivos, almacenamiento y logística. La digitalización se perfila como la respuesta más concreta para contener estas mermas.
Tecnologías que impulsan la transición
Un estudio de la CEPAL destaca el alto potencial de digitalización del sector agroalimentario regional, con estrategias basadas en:
Internet de las Cosas (IoT).
Automatización industrial.
Robótica aplicada a procesos productivos.
“El sector está avanzando hacia modelos más conectados, donde la captura de datos en tiempo real y la integración entre producción, calidad e inventario permiten identificar desviaciones con mayor rapidez”, afirma Elmer Henrique Rocha, Regional Director Enterprise Software en Rockwell Automation.
Trazabilidad digital como ventaja competitiva
La trazabilidad digital se ha convertido en un elemento crítico para:
Cumplir exigencias regulatorias y de mercado.
Reducir mermas y mejorar la inocuidad.
Tomar decisiones más precisas en planta.
Entre las soluciones que aceleran esta transición destacan los sistemas de gestión de manufactura, el monitoreo de parámetros y plataformas como Plex, que integran ejecución, calidad y cadena de suministro con visibilidad operacional en tiempo real.
De la eficiencia operativa a la estrategia competitiva
La digitalización no solo responde a la operación interna, también a la demanda de consumidores y mercados internacionales que exigen transparencia y productos con menor huella de residuos.
“Cada desviación impacta directamente en costos, calidad y desperdicios. Avanzar hacia modelos digitalizados permite transformar la operación en una base común de información, ordenando la toma de decisiones y reduciendo la dependencia de respuestas reactivas”, concluye Rocha.