Una normativa que transforma la gestión ambiental
Con la entrada en vigencia obligatoria de la Ley 2173 de 2021, conocida como la Ley del Árbol, y su reglamentación mediante la Resolución 1491 de 2025, las empresas colombianas deberán fortalecer sus estrategias de compensación ambiental.
La norma exige que medianas y grandes compañías siembren dos árboles por cada colaborador y aseguren su mantenimiento, lo que implica un cambio profundo en la forma de ejecutar estas jornadas.
Procesos que las empresas deben cumplir
Más allá de la siembra, la ley establece obligaciones técnicas y administrativas:
Planes de plantación: estructuración y radicación ante entidades municipales.
Monitoreo obligatorio: cuatro mantenimientos trimestrales en el primer año y dos semestrales en el segundo.
Certificación oficial: obtención de certificados que validen el cumplimiento.
Presupuesto ampliado: inversión en logística, seguimiento y sostenibilidad a largo plazo.
Oportunidad para fortalecer reputación y ESG
“Más allá del cumplimiento normativo, la Ley del Árbol es una oportunidad para que las empresas fortalezcan su reputación, consoliden su posicionamiento en sostenibilidad y generen alianzas estratégicas en materia ESG”, afirma María Fernanda Barrera, coordinadora de Proyectos Sociales de Compensar.
Programas de acompañamiento empresarial
El Área de Proyectos Sociales de Compensar ofrece un servicio integral que incluye:
Asesoría sobre la ley y propuestas económicas.
Radicación de planes de siembra.
Asistencia en plantación, mantenimiento y monitoreo.
Obtención de certificados oficiales.
En 2025, Compensar acompañó a empresas en la siembra de 9.700 árboles, reflejando el papel activo del sector privado en la restauración ambiental.
Impacto territorial y alianzas estratégicas
Compensar trabaja con aliados para que áreas intervenidas en procesos de restauración sean reconocidas como zonas de vida, en territorios como el Páramo de Sumapaz, Pasca, Funza y Soacha.
Sostenibilidad como estrategia empresarial
La Ley del Árbol no debe entenderse solo como una obligación legal, sino como una oportunidad para integrar la sostenibilidad en la estrategia organizacional. Las empresas que asuman este reto no solo cumplirán con la normativa, sino que también aportarán a la recuperación de ecosistemas, la generación de valor social y la construcción de territorios más sostenibles.Empiece a escribir aquí...