El motor del tejido productivo
Las MiPymes se consolidan como el principal motor de la economía colombiana. Según el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, representan cerca del 98% del tejido empresarial y generan alrededor del 80% del empleo, impactando directamente la estabilidad económica de millones de hogares.
La dinámica de creación empresarial también refleja esta relevancia: en 2024 se registraron cerca de 300.000 nuevas unidades productivas, de las cuales más del 99% correspondieron a microempresas, según cifras de Confecámaras.
Brechas que limitan el crecimiento
A pesar de su importancia, las MiPymes enfrentan desafíos estructurales:
Altas tasas de cierre durante los primeros cinco años de operación.
Acceso limitado a financiamiento: menos del 30% accede a crédito formal, según Bancóldex.
Baja sofisticación empresarial y productividad.
Digitalización incipiente, con muchas empresas aún en etapas básicas.
Fragmentación del ecosistema, que limita visibilidad y escalabilidad.
Ecosistemas empresariales como solución
La consolidación de plataformas de conexión empresarial se ha convertido en un factor clave para cerrar estas brechas. Espacios que integran oferta y demanda, facilitan acceso a información estratégica y promueven negocios están redefiniendo la forma en que las MiPymes compiten y crecen.
Un ejemplo es Econexia, el ecosistema digital de negocios de Corferias, que permite a las empresas acceder a ruedas de negocio, vitrinas comerciales permanentes y conexiones con compradores nacionales e internacionales.
Voces del sector
“Hoy la competitividad empresarial está directamente relacionada con la capacidad de conexión. Las empresas que logran insertarse en ecosistemas estructurados tienen mayores oportunidades de crecer, diversificar sus ingresos y sostenerse en el tiempo”, explicó Diego Laverde, vocero de negocios internacionales de Econexia.
El futuro de las MiPymes
El fortalecimiento de entornos colaborativos responde a una transformación más amplia del entorno económico, donde la digitalización, la internacionalización y la velocidad de los mercados exigen nuevas capacidades.
Las MiPymes que logren adaptarse no solo consolidarán su rol como generadoras de empleo, sino que serán clave en la construcción de un crecimiento económico más inclusivo y sostenible.