La confianza digital depende del consentimiento informado
Cada vez que una persona contrata un servicio de telefonía, abre una cuenta financiera, compra en línea o se registra en una plataforma digital, autoriza el uso de sus datos personales. Sin embargo, después de ese momento muchos usuarios pierden visibilidad sobre quién accede a su información y con qué propósito.
Según Certena, compañía especializada en privacidad y gestión del consentimiento, el reto no es solo proteger los datos, sino garantizar que las personas tengan control real sobre su gestión y uso.
El desafío de la economía digital
El estudio “Cómo impulsar las finanzas abiertas” de Datacrédito Experian revela que:
- 62% de los usuarios teme que sus datos se utilicen para fines distintos a los autorizados.
- 43% cree que no podría revocar el acceso fácilmente.
Esto refleja una brecha entre la cantidad de datos que circulan y la capacidad real de los usuarios para entender y controlar cómo se utilizan.
Consentimiento como mecanismo de control
“Durante años el consentimiento se redujo a aceptar términos y condiciones extensos y difíciles de comprender. Hoy debe convertirse en un mecanismo de control efectivo”, explica Nathalia Landeta, CEO y fundadora de Certena.
La expansión de la inteligencia artificial, el crecimiento de los servicios digitales y modelos como el Open Finance hacen aún más urgente contar con mecanismos claros de autorización y trazabilidad.
¿Qué significa tener control sobre los datos?
Recuperar el control implica que los usuarios puedan entender y gestionar cómo se utiliza su identidad digital. Las plataformas de gestión de consentimiento ofrecen cinco beneficios clave:
- Visibilidad sobre quién accede a los datos y con qué propósito.
- Capacidad de autorizar o revocar permisos fácilmente.
- Transparencia sobre el uso de la información.
- Alertas ante accesos no autorizados.
- Experiencias digitales seguras y personalizadas, donde el usuario mantiene el control.
Privacidad como eje de la experiencia digital
Landeta enfatiza:
“La confianza surge cuando el usuario deja de ser un actor pasivo y pasa a tener control sobre su información”.
En un entorno donde plataformas financieras, comercio electrónico, telefonía, seguros y retail dependen del intercambio de datos, el reto no es dejar de compartir información, sino hacerlo con claridad y control.
Conclusión: hacia un ecosistema digital confiable
La privacidad deja de ser un tema técnico o legal para convertirse en un elemento central de la experiencia digital. Cuando las personas entienden y controlan cómo se utilizan sus datos, el ecosistema completo puede crecer con mayor confianza.