El reporte 2026 View from the C-Suite de LHH, basado en ejecutivos de todo el mundo, revela que casi la mitad de los líderes — el 49% — cita la IA y las tecnologías emergentes como su principal brecha de desarrollo profesional. Dicho de otra forma: los propios directivos saben que les falta. El problema no es la conciencia — es que pocos están haciendo algo concreto al respecto.
Cuando la velocidad de decisión se convierte en ventaja competitiva
Según el IBM Institute for Business Value, el 74% de los ejecutivos espera que la IA redefina los roles de liderazgo a nivel empresarial para 2030. Pero las organizaciones que están ganando no están esperando hasta 2030. Están rediseñando hoy cómo se toman las decisiones: qué analiza una persona, qué procesa la IA y dónde se cruzan ambos para producir una recomendación más rápida y más informada. Un gerente que antes necesitaba tres días para consolidar información y presentar un análisis hoy puede tenerlo en horas — si sabe cómo trabajar con las herramientas disponibles.
Según BCG, el 75% de los CEOs son hoy el principal tomador de decisiones sobre la estrategia de IA en sus organizaciones, y las empresas esperan duplicar su inversión en IA en 2026. Eso significa que la IA dejó de ser un tema del área de tecnología — es un tema de agenda ejecutiva. Las organizaciones que lo entienden así están avanzando. Las que lo siguen delegando hacia abajo están perdiendo tiempo que el mercado no les va a devolver.
Lo que la IA no puede reemplazar — y por qué eso importa
La buena noticia para los líderes es que la IA no toma decisiones — las informa. El criterio, la empatía, el contexto organizacional y la responsabilidad siguen siendo humanos. Lo que cambia es la calidad y la velocidad de la información con la que un ejecutivo llega a su decisión. Un líder bien apoyado por IA no decide más rápido por impulso — decide más rápido porque tiene mejores datos, mejor análisis y menos ruido en el proceso.
Forrester predice que el 60% de las empresas del Fortune 100 nombrarán responsables de gobernanza de IA en 2026. Las organizaciones más sofisticadas ya no preguntan si van a usar IA — preguntan cómo van a gobernarla. Ese es el nivel de madurez al que están llegando los líderes que van adelante. Para los demás, el punto de partida sigue siendo el mismo: entender bien la herramienta, saber dónde aplicarla y empezar con un proceso concreto donde el impacto sea visible y medible.