El debate energético y ambiental
El fracking vuelve a estar en el centro de la discusión política y académica en Colombia y la región. Mientras algunos lo ven como una oportunidad para impulsar la soberanía energética, otros advierten sobre sus riesgos acumulativos en ecosistemas y comunidades.
El Dr. Andrés Schuschny, docente de la Maestría en Energías Renovables y en Ingeniería y Gestión Ambiental de la Universidad Internacional de Valencia (VIU), señala que el fracking no está libre de riesgos, pero tampoco implica necesariamente un daño ambiental catastrófico.
Agua: el recurso más crítico
Uno de los impactos más relevantes está relacionado con el agua:
Cada pozo requiere entre 10.000 y 30.000 m³ por etapa de fractura.
El riesgo de contaminación directa de acuíferos es bajo si la construcción es adecuada.
Los incidentes suelen estar ligados a fallas en la cementación, manejo deficiente de aguas de retorno o derrames superficiales.
Emisiones y riesgos operativos
El control de emisiones fugitivas de metano es crucial, dado su efecto como gas de invernadero. Las operaciones deben contar con monitoreo constante y protocolos de seguridad para mitigar impactos atmosféricos.
En cuanto al riesgo sísmico, la evidencia muestra que la fractura hidráulica genera una sismicidad imperceptible. El verdadero desafío está en la gestión de residuos y en la supervisión regulatoria.
Regulación y fiscalización: la clave de la sostenibilidad
La viabilidad de un fracking sostenible depende directamente de:
La capacidad regulatoria del Estado.
Protocolos de supervisión y fiscalización estrictos.
Calidad operativa de los proyectos.
“El fracking es una tecnología con alto potencial energético, pero con riesgos acumulativos que dependen de la regulación y de la capacidad de supervisión de cada país”, concluye Schuschny.
Coexistencia posible pero condicionada
El fracking puede coexistir con la conservación ambiental solo si se garantiza una regulación robusta, transparencia operativa y protocolos de seguridad que minimicen riesgos. La pregunta no es únicamente si se puede hacer fracking, sino si se puede hacerlo bajo estándares que aseguren sostenibilidad y confianza pública.