Un cierre de semestre con retos normativos
El cierre del primer semestre de 2026 llega con una agenda laboral clave para las organizaciones en Colombia. Además del pago obligatorio de la prima de servicios antes del 30 de junio, las compañías deben prepararse para la reducción definitiva de la jornada máxima ordinaria a 42 horas semanales a partir del 15 de julio, según la Ley 2101 de 2021.
Prima de servicios: más que un trámite de nómina
Este año, el pago de la prima debe asumirse como un punto de control para validar el cumplimiento de obligaciones bajo el nuevo marco normativo. Entre los cambios más relevantes está la modificación del contrato de aprendizaje por la Ley 2466 de 2025, que lo establece como un contrato laboral especial y a término fijo.
Las empresas deben identificar aprendices en etapa práctica o formación dual, revisar fechas efectivas y asegurar que los sistemas de nómina contemplen prestaciones sociales, auxilios y demás derechos laborales.
“Este cierre laboral exige una revisión más rigurosa de la nómina. Las compañías deben verificar si pagarán la prima dentro del plazo legal y si están liquidando sobre la población correcta, incluyendo aprendices en etapa práctica o formación dual y todos los factores salariales aplicables”, señaló Maria Camila Ortiz, Gerente de KPMG Colombia.
Impacto financiero y operativo
El salario mínimo vigente en 2026 es de $1.750.905. Para aprendices en fase práctica tradicional, el apoyo de sostenimiento equivale al 100% de un salario mínimo. Si el aprendiz estuvo vinculado todo el semestre en una fase que genera prestaciones sociales, la prima deberá calcularse conforme al tiempo efectivamente contabilizable.
Una parametrización incorrecta puede generar inconsistencias contables, diferencias acumuladas y contingencias laborales, especialmente en empresas con cuotas reguladas de aprendizaje o estructuras de nómina con alto volumen de trabajadores jóvenes.
Jornada laboral de 42 horas: ajustes necesarios
A partir del 15 de julio, la jornada máxima ordinaria se reducirá a 42 horas semanales, sin afectar salario ni prestaciones. Sin embargo, las empresas deberán revisar:
Turnos y horarios.
Cargas operativas y productividad.
Horas extra y recargos.
Costos laborales y provisiones contables.
Este ajuste requiere coordinación entre talento humano, legal, financiero, contable y operaciones, ya que una decisión sobre distribución de jornada puede impactar costos, productividad y cumplimiento normativo.
Gestión preventiva para proteger la empresa
Para KPMG, la convergencia de la prima de servicios, la inclusión de aprendices en nómina y la reducción de jornada convierte el cierre de semestre en una prueba de adaptación.
“Las empresas que integren estos ajustes a una gestión laboral preventiva podrán anticipar contingencias, mejorar la trazabilidad y proteger la estabilidad financiera y reputacional de la organización”, concluyó Ortiz.Empiece a escribir aquí...