Un año marcado por riesgos interdependientes
La convergencia de riesgos y la aceleración del cambio serán factores críticos para América Latina en 2026. El análisis “Perspectivas 2026” de Suramericana, en su rol de Gestor de Tendencias y Riesgos, identifica cinco fuerzas que influirán en la toma de decisiones de gobiernos, empresas y ciudadanos: gobernabilidad, economía, bienestar social, tecnología y ambiente.
“Hoy los riesgos convergen, se amplifican y requieren nuevas capacidades de anticipación. Comprender estas fuerzas es fundamental para proteger el bienestar, la competitividad y la sostenibilidad”, afirmó Juana Francisca Llano, presidente de Suramericana.
1. Política: gobernabilidad en tensión
La región llega a 2026 con presiones crecientes sobre la estabilidad institucional. Persisten riesgos asociados a la corrupción y la debilidad fiscal, lo que limita la confianza ciudadana. El escepticismo democrático aumenta: según Latinobarómetro 2024, solo el 52 % de las personas considera que la democracia es la mejor forma de gobierno. La desinformación se consolida como un riesgo estructural en un año con más de una docena de procesos electorales.
2. Economía: bajo crecimiento y restricciones fiscales
El Fondo Monetario Internacional proyecta un crecimiento global cercano al 3,1 %, confirmando un escenario moderado. América Latina enfrenta menor dinamismo productivo, restricciones fiscales y presiones sobre las cadenas globales de valor. Las empresas y gobiernos deberán fortalecer productividad, infraestructura y capacidades tecnológicas para adaptarse a un entorno financiero más desafiante.
3. Social: bienestar bajo presión y empleo en transformación
La informalidad, el envejecimiento poblacional y las desigualdades en acceso a educación y salud presionan los sistemas de protección social. La salud mental emerge como un desafío prioritario: la OMS estima que la ansiedad y la depresión generan miles de millones de días laborales perdidos al año. Al mismo tiempo, la digitalización y la automatización reconfiguran roles y tareas, demandando nuevas habilidades y mayor coordinación entre gobiernos, empresas y sistemas educativos.
4. Tecnología: autonomía de la IA y ciberseguridad crítica
La aceleración tecnológica seguirá transformando los entornos productivos y sociales. La inteligencia artificial dará un salto en autonomía, ejecutando tareas complejas en múltiples industrias. Sin embargo, las amenazas también evolucionan: ENISA reporta que los ciberataques contra infraestructuras industriales aumentaron un 140 % entre 2022 y 2025, lo que evidencia la urgencia de fortalecer la resiliencia digital, adoptar arquitecturas Zero Trust y robustecer la gobernanza tecnológica.
5. Ambiental: crisis climática y estrés hídrico
La dimensión ambiental será determinante en 2026. La Organización Meteorológica Mundial confirma que el planeta ya registra un aumento de 1,1 °C respecto a niveles preindustriales, intensificando sequías, inundaciones e incendios. América Latina enfrenta un estrés hídrico creciente y presión acelerada sobre sus ecosistemas. Las ciudades se consolidan como actores clave de la acción climática, mientras estándares globales como ISSB y TNFD aumentan las exigencias en divulgación ambiental y transición energética.
Anticipación y resiliencia como estrategia
Las cinco perspectivas de Suramericana evidencian que ninguna fuerza actúa de manera aislada. Lo político, lo económico, lo social, lo tecnológico y lo ambiental se influyen mutuamente, exigiendo decisiones más coordinadas y conscientes. Reconocer esa interdependencia será clave para actuar con anticipación y construir resiliencia en un 2026 marcado por la complejidad y la incertidumbre.