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Inversiones tecnológicas en 2026: menos experimentación, más impacto real en el negocio

2026: el año de la ejecución disciplinada

Por Jorge Baron, vicepresidente Latam de Keyrus

El 2026 no será un año para experimentar. Será un año para ejecutar con criterio, escalar con disciplina y reaccionar con velocidad. Las organizaciones que logren integrar datos, tecnología y estrategia de negocio estarán en mejor posición para crecer —o al menos para no perder relevancia— en un mercado cada vez más competitivo.

Inversión tecnológica: de la moda al impacto

Hablar de inversión tecnológica ya no es un ejercicio de futurismo ni de tendencias pasajeras. Es una conversación profundamente ligada a la productividad, competitividad y sostenibilidad empresarial.

  • 2025 fue un año de transición.
  • 2026 marcará un punto de aceleración, donde las empresas deberán pasar de iniciativas dispersas a proyectos con impacto directo en resultados y escalabilidad.

La pregunta deja de ser “¿qué tecnología está de moda?” y pasa a ser “¿qué tecnología genera valor real en mi negocio?”.

Inteligencia artificial en fase de madurez

Durante 2025, la conversación sobre IA estuvo dominada por pilotos y pruebas de concepto. En 2026, el reto será hacer rentable la inteligencia artificial:

  • Integrarla en procesos críticos.
  • Justificarla económicamente.
  • Sostenerla en el tiempo.

Persisten incógnitas sobre el costo real de la infraestructura frente al valor que entrega, lo que exige decisiones más racionales y menos impulsivas.

Los datos: el factor innegociable

No existe IA eficiente ni hiperpersonalización sostenible sin datos ordenados, gobernados y disponibles en tiempo real.

En 2025 quedó claro que los datos de calidad no solo mejoran la experiencia del cliente, sino que impactan directamente en la rentabilidad. En 2026, esta premisa será innegociable: las empresas que no resuelvan su base de datos seguirán operando con modelos ineficientes, decisiones lentas y riesgos crecientes.

Un entorno macroeconómico más complejo

Cambios políticos en la región, tensiones globales, márgenes ajustados y la entrada de nuevos jugadores internacionales —especialmente desde Asia— están desdibujando las fronteras tradicionales entre industrias.

Hoy:

  • Un retailer compite con un banco.
  • Un banco opera como plataforma comercial.
  • Una empresa ubicada a miles de kilómetros puede vender directamente al consumidor latinoamericano.

La consecuencia es clara: más competencia, menos diferenciación natural y clientes mucho más exigentes.

Escala, velocidad y experiencia como diferenciadores

El precio ya no alcanza. La experiencia, el servicio, la logística y la personalización elevan la vara de forma permanente. Incluso la tienda física se consolidó en 2025 como un canal relevante, pero con la exigencia de ofrecer experiencias al nivel del mundo digital.

En 2026, las organizaciones deberán:

  • Operar a escala.
  • Reaccionar rápido.
  • Alinear datos, tecnología y estrategia de negocio para capturar oportunidades y sostener su crecimiento.

Keyrus: experiencia y resultados

Con más de 30 años de experiencia en la región, en Keyrus acompañamos a empresas a integrar datos, tecnología y experiencia de cliente para convertir estrategia en resultados concretos.

La inversión tecnológica que marcará 2026 no será la más ruidosa ni la más visible. Será la más inteligente: aquella que conecte estrategia, datos y ejecución para generar impacto real y resultados sostenibles en un mercado cada vez más desafiante.

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