De la exclusión histórica a la inclusión digital
Durante décadas, millones de latinoamericanos con capacidad de pago quedaban fuera del sistema financiero por carecer de historial crediticio. La inteligencia artificial (IA) está cambiando ese paradigma: ahora los modelos de aprendizaje automático procesan datos alternativos como recargas de celular, geolocalización y comportamiento digital, ampliando las posibilidades de acceso al crédito.
El impacto es tangible: en América Latina y el Caribe, el 70% de los adultos tenía una cuenta financiera en 2024, frente al 54% en 2017 y apenas 39% en 2011. El dinero móvil pasó del 22% de penetración en 2022 al 37% en 2025, cerrando brechas históricas.
Colombia: dinamismo fintech y límites del acceso
Con 409 fintech activas en 2025, Colombia es uno de los ecosistemas más dinámicos de la región. Sin embargo, apenas el 36% de los adultos accede a productos de crédito formal, según la Superintendencia Financiera. Aquí la IA encuentra su nicho: sustituir historial por datos alternativos y semanas de espera por aprobaciones en segundos.
Ejemplo: RapiCredit otorgó más de 1,2 millones de créditos digitales en 2025, mientras que Addi cerró con 2,7 millones de clientes, de los cuales el 47% no tenía tarjeta de crédito. La industria está construyendo un sistema financiero paralelo que atiende a segmentos históricamente ignorados.
Tres desafíos que acompañan la promesa
1. Sesgo algorítmico
Un modelo entrenado con datos de un sistema excluyente puede replicar esa exclusión a mayor velocidad. El Banco de Pagos Internacionales (BIS) advirtió que la IA exacerba riesgos como el sesgo y la opacidad de decisiones.
2. Concentración tecnológica
El Financial Stability Board alertó en 2025 sobre la dependencia de pocos proveedores de hardware, nube y modelos preentrenados. Esta concentración introduce vulnerabilidades sistémicas, especialmente en mercados emergentes con supervisores menos robustos.
3. Vacío regulatorio
La Ley de IA de la Unión Europea clasifica el scoring crediticio como aplicación de alto riesgo y exige supervisión humana. En América Latina, los marcos regulatorios aún son fragmentarios. Colombia dio un primer paso con la Ley 326 de 2022, pero falta legislación específica sobre IA.
Gobernanza y confianza: el verdadero reto
La IA puede ampliar el acceso al crédito, pero la calidad de esa ampliación depende de:
- Modelos justos y auditables.
- Protección del consumidor y ciberseguridad.
- Supervisión competente y reglas claras.
“El futuro del crédito digital no depende solo de la sofisticación técnica, sino de la capacidad institucional para gobernar la autonomía de los algoritmos”, señala Daniel Materón, CEO de RapiCredit.
Conclusión
La oportunidad histórica de cerrar la brecha crediticia en América Latina existe. Su materialización dependerá de la convergencia entre avances técnicos, gobernanza institucional y calidad regulatoria. Democratizar el crédito con IA exige construir instituciones tan sólidas como los modelos que lo hacen posible.