- El encarecimiento del crédito, la inflación acumulada y el aumento superior al 20% en el precio de los vehículos nuevos han llevado a los compradores a priorizar decisiones más eficientes desde el punto de vista financiero.
- A diferencia de un vehículo nuevo, los usados permiten acceder a mejores condiciones económicas, mayor variedad y una relación costo-beneficio más favorable.
El negocio automotor en Colombia está atravesando un punto de inflexión silencioso pero contundente. Hoy, más del 80% de las transacciones del sector corresponden a vehículos usados, y por cada carro nuevo que se vende en el país se realizan entre cuatro y cinco traspasos, según cifras del RUNT, la ANDI y Andemos. A esto se suma un contexto económico retador: tasas de interés elevadas, inflación acumulada y un incremento superior al 20% en el precio de los vehículos nuevos en los últimos años, factores que están redefiniendo la decisión de compra de los colombianos.
“El comprador de hoy no solo está migrando al vehículo usado, está migrando hacia modelos de compra más inteligentes como las subastas, donde el valor lo define el mercado y no el intermediario”, señaló Martha Gómez, de Subastas & Comercio.
En términos financieros, el cambio es contundente. Mientras un vehículo nuevo puede perder entre el 15% y el 25% de su valor durante el primer año, un comprador de usado puede acceder a ahorros que oscilan entre el 20% y el 40% frente a un vehículo equivalente, evitando además el impacto de la depreciación inicial y el encarecimiento del crédito. En un entorno donde financiar un carro nuevo es cada vez más costoso, el mercado está premiando decisiones más eficientes: hoy, para muchos compradores, la prioridad dejó de ser estrenar y pasó a ser proteger liquidez, optimizar inversión y reducir endeudamiento.
Detrás de este cambio también hay una transformación en la forma en que las personas entienden el consumo y el patrimonio. Familias que antes aspiraban a un vehículo nuevo hoy priorizan estabilidad financiera; jóvenes profesionales prefieren evitar créditos de largo plazo y acceder a opciones con mejor relación costo-beneficio; mientras que pequeños empresarios y emprendedores ven en el mercado de usados una alternativa más inteligente para adquirir activos sin comprometer flujo de caja. El vehículo usado dejó de percibirse como una segunda
opción y empezó a consolidarse como una decisión racional en un contexto económico donde cada peso invertido importa más que nunca.
En ese contexto, Subastas & Comercio no solo observa este cambio: lo está liderando. La compañía se ha consolidado como infraestructura del nuevo mercado, conectando directamente a grandes empresas que buscan monetizar activos con una base creciente de compradores activos. En el último año, ha registrado crecimientos superiores al 30% en el número de participantes por subasta en algunos procesos, así como un aumento sostenido en la recurrencia de usuarios, evidenciando no solo atracción sino consolidación de confianza en el modelo.
Más allá del precio (donde los ahorros pueden oscilar entre el 20% y el 40% frente a un vehículo nuevo equivalente), el valor del mercado de usados hoy está determinado por tres factores clave: transparencia, trazabilidad y acceso. La posibilidad de conocer el origen del vehículo, especialmente cuando proviene de flotas corporativas o activos empresariales, reduce la percepción de riesgo y fortalece la decisión de compra.
Este cambio también se refleja en el perfil del comprador. Lo que antes era un espacio dominado por actores especializados, hoy convoca a personas naturales, emprendedores y empresas que buscan alternativas más eficientes para adquirir activos. Para las empresas, este cambio va más allá de la compra: redefine la gestión de activos. Hoy, las subastas permiten convertir flotas en liquidez de forma más rápida, eficiente y con una mejor formación de precio, optimizando inventarios y fortaleciendo el flujo de caja en un entorno económico desafiante. Este modelo se está posicionando como una herramienta estratégica para CFOs y líderes financieros que buscan eficiencia operativa y retorno sobre activos.
“Hoy el valor del vehículo usado no está solo en el precio, sino en la transparencia del proceso y la confianza en su origen. Y es ahí donde el modelo de subastas está redefiniendo la forma de comprar”, agregó la ejecutiva.
A pesar del crecimiento, aún persisten barreras asociadas al desconocimiento del modelo. En respuesta, Subastas & Comercio ha fortalecido su apuesta por la educación como eje estratégico, a través de la Universidad del Subastador, una iniciativa diseñada para formar compradores más informados, reducir la percepción de riesgo y enseñar cómo participar de manera estratégica en estos procesos. Este tipo de iniciativas no solo facilitan la adopción del modelo, sino que elevan la calidad de las decisiones dentro del mercado.
Esto no es coyuntural, pues lo que antes era un canal alternativo hoy se está consolidando como una de las formas más eficientes de comprar y vender vehículos en Colombia. Las subastas están dejando de ser una opción para convertirse en parte del nuevo estándar del mercado automotor, marcando el camino hacia una industria más transparente, dinámica y eficiente.