Un panorama energético desafiante
Colombia se prepara para enfrentar uno de los escenarios más complejos de la última década en materia energética. El país podría registrar un déficit eléctrico de hasta el 6 % en 2030, según proyecciones de XM, en un contexto marcado por:
- Una deuda sectorial superior a $4 billones.
- Retrasos en proyectos de transmisión y generación: hasta octubre de 2025 entró en operación menos del 2 % de los 3.517 MW esperados, según ACOLGEN.
- Pérdida de soberanía gasífera: se estima que el 25 % del gas deberá importarse ante la falta de recursos locales.
La eventual llegada del Fenómeno del Niño en 2026, con alta probabilidad según la NOAA, podría forzar mayor dependencia de las térmicas y, en el peor escenario, racionamientos.
Crecimiento de las soluciones de eficiencia energética
Ante la presión de la demanda y la oferta limitada, el mercado de tecnologías de ahorro y eficiencia energética proyecta un crecimiento de entre el 20 % y el 40 %, impulsado por empresas que buscan proteger su continuidad operativa, según análisis de Azimut Energía.
Aunque los sectores industrial y comercial enfrentan los riesgos más críticos, el impacto alcanzará también a los hogares.
“El sector industrial, especialmente en procesos de calentamiento, será el más afectado por el costo del gas. Con un Fenómeno del Niño, las reservas hidráulicas podrían caer y obligar a generar más energía con este combustible costoso”, explicó Camilo Montoya, gerente general de Azimut Energía.
Tendencias energéticas que marcarán 2026
1. Autogeneración solar fotovoltaica
La energía solar dejará de ser una opción de sostenibilidad para convertirse en una necesidad financiera. Los sistemas fotovoltaicos permitirán a industrias y comercios reducir su exposición a las tarifas reguladas y aliviar la presión sobre el Sistema Interconectado Nacional.
2. Sistemas de almacenamiento (BESS)
Las baterías de gran escala (BESS) serán protagonistas como respaldo crítico. Almacenan excedentes de energía solar para usarlos en picos de demanda o como seguro contra apagones, protegiendo procesos industriales y maximizando el beneficio económico de los proyectos fotovoltaicos.
3. Gestión de datos para eficiencia energética
Colombia enfrenta una ineficiencia energética del 65 %, según la UPME. El análisis de datos y el monitoreo en tiempo real permitirán identificar fugas de energía y optimizar consumos, reduciendo costos sin afectar la producción.
4. Electrificación del calentamiento
Con más del 25 % del gas importado, su precio depende de la volatilidad de la TRM. Esto impulsará la sustitución de procesos de calentamiento con gas por sistemas eléctricos de alta eficiencia, otorgando mayor control de costos y reduciendo la dependencia de un recurso limitado.
5. Movilidad eléctrica e infraestructura de carga
En 2026 se espera el ingreso de más de 30.000 vehículos eléctricos al país. Esto exigirá una expansión acelerada de la infraestructura de carga en estaciones y entornos comerciales, gestionada con sistemas inteligentes para evitar sobrecargar la red.
Conclusión: resiliencia energética como prioridad
El panorama energético colombiano exige una transición acelerada hacia la autogeneración, el almacenamiento y la eficiencia. Las empresas que adopten estas tendencias estarán mejor preparadas para enfrentar un entorno de precios al alza, riesgos de desabastecimiento y mayores exigencias regulatorias.