Una paradoja en la alta dirección
De acuerdo con un informe de la Vicerrectoría Académica de la Universidad de San Buenaventura, Bogotá, Colombia conmemora el 8 de marzo con un dato que merece atención: el 43,4 % de los cargos de alta dirección están ocupados por mujeres, cifra superior al promedio global (32,9 %) y al de Suramérica (37 %). Sin embargo, solo el 13,2 % de las presidencias ejecutivas (CEO) están en manos femeninas, lo que evidencia que el ascenso hacia los máximos niveles de decisión empresarial avanza con lentitud.
Avances que responden a la competitividad
Según la vicerrectora académica Viviana Marín, el cambio de enfoque en el sector privado ha sido clave: “En muchas empresas la conversación dejó de ser únicamente reputacional y empezó a verse como una decisión de competitividad”. La encuesta de diversidad, equidad e inclusión de la Andi confirma esta tendencia: la participación femenina en cargos de primer nivel pasó de 33 % en 2019 a 39 % en 2026, mientras que en juntas directivas subió de 25 % a 38 %.
Sectores con mayor y menor representación
El liderazgo femenino se ha fortalecido en sectores como comercio, educación, salud y administración pública, donde la presencia de mujeres es más amplia desde la base laboral. En contraste, ramas como minería, construcción, transporte y energía siguen mostrando menores ritmos de avance, reflejando una brecha estructural en la distribución de oportunidades.
La punta de la pirámide: el desafío pendiente
Aunque Colombia ya no registra equipos directivos completamente masculinos, el acceso a las presidencias ejecutivas sigue siendo limitado. En 2025, la participación femenina en juntas directivas de emisores de valores alcanzó el 25,6 %, pero aún 18,6 % de las compañías no tenían ninguna mujer en sus órganos de gobierno. El dato más diciente: solo 17 emisores (13,2 %) contaban con una mujer como CEO.
Brechas laborales que frenan el ascenso
El DANE reportó en 2025 una tasa de ocupación de 46,7 % para las mujeres, frente a 71,4 % para los hombres. La tasa de desempleo también mostró diferencias: 11,4 % en mujeres vs. 7 % en hombres. Estas cifras confirman que el problema no empieza en la junta directiva, sino en la base del mercado laboral, donde las mujeres enfrentan mayores barreras de entrada y permanencia.
De discurso a gestión concreta
Para Marín, los mayores resultados aparecen cuando las políticas de equidad dejan de ser un discurso y se convierten en gestión:
- Metas claras de promoción interna.
- Procesos de selección abiertos y transparentes.
- Mentoría y patrocinio para mujeres líderes.
- Esquemas de corresponsabilidad en el cuidado para evitar frenos en la carrera profesional.
Abrir la puerta no basta
Colombia ha demostrado que puede ampliar la participación femenina en la alta dirección. El reto ahora es que esa apertura llegue con más fuerza a la cima empresarial, donde se toman las decisiones estratégicas que definen el rumbo de las compañías.