Una crisis estructural en la educación privada
Desde la pandemia, más de 800 colegios privados han cerrado en Colombia, según cifras de Acoprícol, de los cuales 35 corresponden a Bogotá solo en 2025. Este panorama plantea un debate urgente: ¿estamos ante una crisis estructural del modelo educativo privado?
Para Santiago José Castro Agudelo, rector del British International School (BIS) de Barranquilla, la respuesta está en la capacidad de los colegios de asumirse como empresas competitivas. “Muchos colegios se niegan a asumirse como empresas y competir. Los que no lo hacen están destinados a desaparecer”, afirma.
Factores que explican la caída en la demanda
La pérdida de estudiantes en la última década responde a múltiples variables:
- Caída en la natalidad y ajuste demográfico.
- Crecimiento económico insuficiente para generar oportunidades.
- Aumento del costo de vida, que limita la decisión de formar familias.
- Exceso de regulación estatal, que restringe la libertad educativa y presiona los costos operativos.
El resultado es un “efecto sánduche”: mientras los más ricos pueden pagar colegios de élite, la clase media migra hacia la oferta estatal.
Barranquilla: un escenario distinto
Mientras Bogotá enfrenta cierres masivos, Barranquilla y el Caribe muestran un panorama diferente. La ciudad lidera en construcción de vivienda e inversión extranjera, y su crecimiento poblacional se sostiene vía migración. El BIS mantiene más de 1.100 estudiantes, con una retención superior al 95% y resultados académicos destacados en la región.
“Nos mantenemos firmes en la promoción de los valores de la educación británica y en la excelencia académica. Nuestra comunidad está integrada y comprometida, y eso nos permite crecer en medio de la contracción del sector”, señala Castro.
Internacionalización y diferenciación
El rector enfatiza que la sostenibilidad de los colegios pasa por ofrecer propuestas diferenciadas: bachillerato internacional, ciudadanía global y acceso a redes educativas internacionales. Estos modelos exigen estándares más altos y procesos de mejora continua, lo que fortalece la competitividad frente a un mercado en transformación.
Conclusión: educación como empresa y proyecto social
La crisis de los colegios privados en Colombia no es solo demográfica o económica, sino también cultural y estratégica. Los que sobreviven son aquellos que logran coherencia, consistencia y diferenciación, entendiendo que la educación debe gestionarse con la misma rigurosidad que cualquier empresa, pero sin perder su esencia formativa.