Un hábito automático que impacta la salud mental
Revisar el celular antes de dormir, al despertar o en medio de una conversación se ha convertido en un gesto automático. Un estudio publicado en JAMA Network Open reveló un hallazgo clave: una pausa de siete días sin redes sociales puede mejorar la salud mental, reduciendo síntomas de ansiedad, depresión e insomnio en jóvenes entre 18 y 24 años.
Beneficios de una desconexión breve
El impacto positivo apareció en apenas una semana:
- Mejor descanso nocturno.
- Reducción de la ansiedad.
- Estado de ánimo más estable.
El beneficio no proviene de eliminar las redes sociales, sino de tomar distancia de prácticas que sobrecargan la mente, como la comparación constante, la búsqueda de aprobación y el consumo compulsivo de contenido.
La explicación científica
Para Marco Antonio Cruz Duque, decano de la Facultad de Salud y del Deporte de Areandina, sede Valledupar:
“El cerebro no está diseñado para permanecer en alerta permanente. Las notificaciones y estímulos digitales activan respuestas de estrés que afectan sueño, concentración y regulación emocional”.
Cambios pequeños que alivian la carga mental
- Silenciar notificaciones no urgentes.
- Evitar redes sociales antes de dormir.
- Definir horarios específicos para revisarlas.
- Dejar el teléfono fuera de la habitación durante la noche.
Además, el tiempo libre recuperado puede destinarse a actividades como leer, caminar, conversar sin interrupciones o descansar sin estímulos constantes.
Más allá de los jóvenes: un fenómeno global
El uso automático del celular afecta también a adultos y profesionales, generando irritabilidad, cansancio y dificultad para desconectarse. La clave no está en eliminar las redes sociales, sino en usarlas con mayor conciencia, reconociendo señales de agotamiento o problemas de sueño como alertas tempranas para ajustar hábitos digitales.
Desconexión consciente para bienestar sostenible
Las redes sociales cumplen un papel esencial en la vida moderna, pero su uso inconsciente puede afectar la salud mental. Una pausa digital breve demuestra que pequeños ajustes en los hábitos pueden generar alivios reales y sostenibles en el bienestar.