Un mercado laboral en transformación
De aquí a 2030, el mercado laboral enfrentará una transformación profunda impulsada por la tecnología, la transición verde, los cambios demográficos y las nuevas dinámicas económicas. El Foro Económico Mundial (FEM) proyecta la creación de 170 millones de nuevos empleos, mientras que otros 92 millones serán desplazados.
Además, cerca del 40 % de las capacidades necesarias en los cargos actuales deberán cambiar, lo que convierte al reskilling en una prioridad estratégica para empresas, empleadores y trabajadores.
Reskilling: requisito mínimo para la competitividad
La velocidad con la que evolucionan los procesos y tecnologías está dejando obsoletas muchas competencias en periodos cada vez más cortos.
“El reskilling es ya un requisito mínimo para sobrevivir a lo competitivo e incierto de los entornos laborales. Aprender rápido es tan valioso ahora como saber mucho”, afirma Maite Moreno, directora del Máster en Recursos Humanos en EAE Business School, perteneciente a la red Planeta Formación y Universidades.
Más allá de lo digital: habilidades humanas críticas
Aunque el foco suele estar en las habilidades técnicas y digitales, las organizaciones demandan cada vez más competencias humanas difíciles de automatizar:
- Pensamiento crítico.
- Resolución de problemas complejos.
- Comunicación efectiva.
- Toma de decisiones en escenarios ambiguos.
- Inteligencia emocional y colaboración en equipos diversos, especialmente en modelos híbridos o remotos.
Estas capacidades se alinean con lo que el FEM proyecta como las más valoradas en los próximos cinco años.
Tecnología con criterio y propósito
La tecnología por sí sola no genera valor si no existe criterio para interpretarla y aplicarla. El desarrollo profesional debe combinar:
- Uso de nuevas herramientas digitales.
- Experiencias prácticas.
- Liderazgo de proyectos.
- Aprendizaje basado en la resolución de problemas.
El equilibrio entre competencias digitales y humanas se alcanza cuando las tecnologías se entienden como un medio y no como un fin.
Estrategia clara: más allá de acumular cursos
Uno de los errores frecuentes en los procesos de reskilling es considerar la acumulación de cursos como la meta. La formación debe estar acompañada de una estrategia clara y personalizada, ajustada a las necesidades reales de cada perfil y organización.
“Existe la falsa idea de que cuanta más formación se tenga, más valor se adquiere. El reskilling es un proceso progresivo que requiere foco y aplicación constante”, agrega Moreno.
Empresas y academia: un esfuerzo compartido
Desde EAE Business School insisten en que el reskilling solo es sostenible cuando se aborda como un esfuerzo compartido entre empresas y academia. Espacios de aprendizaje aplicados, flexibles y actualizados permiten avanzar en una misma dirección hacia el crecimiento profesional sostenible.
Empleabilidad en la era del cambio
El reskilling 2026 no es una opción, es una necesidad. Las organizaciones que integren programas de actualización continua y las personas que desarrollen tanto habilidades digitales como humanas estarán mejor preparadas para enfrentar un entorno laboral competitivo, incierto y en constante evolución.