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Del burnout al negocio: la salud de los líderes como riesgo corporativo

Un desafío estratégico para las organizaciones

Los riesgos laborales en la alta dirección han dejado de ser invisibles para convertirse en una preocupación estratégica. Más allá de los riesgos físicos, hoy el mayor desafío está en los factores psicosociales:

  • Estrés crónico.
  • Presión por resultados.
  • Toma constante de decisiones críticas.
  • Jornadas laborales prolongadas.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), trabajar más de 55 horas semanales aumenta en un 35% el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular y en un 17% la probabilidad de morir por enfermedades cardíacas.

Impacto en salud mental y productividad

La OMS advierte que entornos laborales con cargas excesivas, bajo control del trabajo o culturas tóxicas representan un riesgo directo para la salud mental. A nivel global, la depresión y la ansiedad generan la pérdida de 12.000 millones de días laborales al año, con un costo cercano a US$1 billón en productividad.

En la alta gerencia, el panorama es aún más crítico: el BCG CEO Insomnia Index revela que más del 70% de los CEOs reporta niveles clínicamente altos de estrés, evidenciando que el liderazgo empresarial implica una exposición constante a riesgos psicosociales.

El factor género: un riesgo diferencial

Aunque estos riesgos afectan a todos los ejecutivos, las mujeres enfrentan un perfil más complejo debido a:

  • Desigualdad estructural y roles de género.
  • Subrepresentación en cargos directivos (menos del 30% según la OIT).
  • Mayor carga psicosocial acumulada.

“Estamos frente a una nueva generación de riesgos, principalmente psicosociales, que afectan la toma de decisiones, la salud mental y la sostenibilidad del liderazgo. En el caso de las mujeres, estos riesgos se amplifican y requieren un abordaje diferencial”, señala Lilia Rodríguez, Vicepresidente de Riesgos Laborales y SST de Gallagher.

Hacia un nuevo enfoque en riesgos laborales

Expertos coinciden en que las organizaciones deben evolucionar hacia modelos más integrales que incluyan:

  • Gestión del riesgo psicosocial como prioridad estratégica.
  • Límites saludables a la jornada laboral y cultura de desconexión.
  • Programas de salud mental y bienestar ejecutivo.
  • Políticas de equidad y corresponsabilidad en estructuras de trabajo.
  • Protocolos efectivos contra acoso y discriminación.

Proteger la salud es proteger la empresa

La evidencia es clara: los riesgos laborales en la alta dirección no solo afectan a las personas, sino también a la sostenibilidad de las organizaciones. En un entorno empresarial cada vez más exigente, proteger la salud de los líderes será un factor crítico de competitividad y resiliencia corporativa.

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